La primera vez que oí hablar de las copas menstruales a una amiga, hará unos 8 años en Barcelona, me pareció una cosa rarísima. ¿Una copa que te metes en la vagina cuando tienes la regla y que recoge la sangre? Pero poco después ya había comprado mi primera copa en una tienda de productos naturales (siempre abierta a nuevas experiencias). Y ahí empezó todo.

Nota: si lees acerca de la historia de las copas menstruales, te sorprenderá saber que existen… ¡desde hace más de un siglo!

¿Qué copa menstrual elijo?

Por aquel entonces no había mucho donde elegir y hasta me costó encontrarla. Hoy en día puedes comprarla en herboristerías, farmacias, mercadillos, internet, etc. También hay muchas marcas que la comercializan. No te compliques la vida: la que más te guste y se ajuste a tu bolsillo estará bien. Son todas muy parecidas. Tan sólo comprueba que esté realizada con un material de calidad (ya sea silicona, látex o plástico quirúrgico) , aunque nunca he visto una copa menstrual “mala”.

Formas, tamaños, rabitos y colores

Pueden variar ligerarmente en la forma y algunas marcas ofrecen varios colores para que elijas a tu gusto. En realidad no tiene mucha importancia. La forma del rabito (la parte de abajo desde dónde vas sujetar para colocarla y retirarla) también va al gusto, puede ser alargado (se puede recortar), como un pequeño anillo o una bolita.

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Lo que sí es más importante es el tamaño. Habitualmente hay dos, uno menor y otro mayor. Hay varios criterios para elegir entre uno u otro según la marca o la persona que te informe: por edad, cantidad de flujo, si tienes hijos… Yo opino que cada una debe conocer su vagina mejor que nadie, así que si piensas que tienes un buen tono en la musculatura vaginal, prueba con la de menor tamaño y si al usarla se te escurre hacia fuera o tienes pérdidas irremediables, pasa a uno mayor. La diferencia en cualquier caso es muy pequeña.

Antes de usarla por primera vez tendrás que hervirla. Yo uso un cazo separado con ese único fin. Agua hasta que cubra y tres minutos. Existen también unos contenedores para higienizarlas en el microondas.

¿Cómo se utiliza la copa menstrual?

Aquí viene el quid de la cuestión. Te diré algo: ES MÁS FÁCIL DE LO QUE PARECE.

Antes de usarla, lavala con agua y jabón y aclárala bien. No la seques, pues humedecida es más fácil insertarla.

Lávate las manos.

Ponte en una postura en la que te sea cómodo acceder a tus genitales: sentada en el bidé, con un pie sobre la taza del retrete, en cuclillas… Y relájate.

Pliega la copa

Te aconsejo que pruebes varias maneras y escojas la que mejor te vaya.

En forma de C, la más sencilla.

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Doblada hacia dentro. Mi preferida, porque te permite sujetarla desde más abajo cuando la vayas a introducir sin que se deshaga.

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También vale aplastarla y hacer un pliegue en diagonal, en forma de 7

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Con esas tres tienes para empezar, aunque hay más formas. Ya depende de tu nivel de origami 🙂

Introdúcela

Un apunte previo. Tu vagina no va recta hacia arriba como algunas puedan imaginar. En realidad describe un ángulo hacia atrás, más o menos en dirección al sacro, como puedes ver en el siguiente dibujo:

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Para introducir la copa has de hacerlo hacIa arriba y hacia atrás, siguiendo tu vagina. No debes forzar nada y cuando más relajes dicha zona más sencillo te resultará.

¿Cómo de profundo la empujo? Algo menos que los tampones y hasta que todo el cuerpo de la copa quede dentro (puede asomar un poco el rabito si éste es largo y al ser la primera vez no lo hemos recortado aún).

Una vez que esté completamente dentro de tu vagina nos aseguraremos de que está en la posición adecuada.

Cómo posicionar correctamente la copa

Creo que es el único punto que requiere un poco de destreza y es esencial para que no haya fugas.

Lo primero es comprobar que se ha expandido completamente una vez que dejamos de sujetarla, a veces se quedan semiplegadas. Compruébalo introduciendo un dedo y recorriendo el contorno de la copa dentro de tu vagina. Puedes rotarla girándola desde el rabito para ayudar a que se abra del todo. Si no funciona, sácala e introdúcela de nuevo.

Luego procuraremos que el ángulo de la copa menstrual esté alineado con la vagina y orientado hacia el cuello del útero. Para ello puedes centrarla con el rabito o con el dedo directamente, empujando la copa levemente hacia el ano.

Mi método particular es mover ligeramente el rabito y contraer/relajar levemente la musculatura vaginal para que se adapte y selle (como “succionando” hacia dentro).

Al terminar, no deberías notar que la llevas puesta. Después de llevarla un rato puesta es normal que tienda a introducirse algo más.

Cómo sacar la copa menstrual

Lávate las manos.

Ponte nuevamente en una posición cómoda. Las primeras veces te recomiendo que te sientes en el bidé o en el retrete por si se derrama su contenido.

Haz una pinza con el índice y el pulgar y trata de agarrarla por la base. Si te cuesta, empuja un poco con la musculatura pélvica. No tires a la fuerza del rabito. Has de apretarla o ladearla para que se rompa el vacío. Cuando lo notes ve sacándola con suavidad.

No deberías mancharte demasiado ni se derramará el contenido cuando tengas algo de práctica. Yo soy algo torpe y prefiero hacerlo todo sentada en el bidé o utilizo algo de papel higiénico/pañuelo si estoy fuera de casa. Tampoco pasa nada por mancharte las manos y todo el mundo debería lavárselas tras usar el baño.

Durante los días que estés menstruando basta con aclararla con agua (puedes llevar una botella pequeña si sales de casa) o agua y jabón. Si no es posible, sécala con un papel/pañuelo y ya la limpiarás la próxima vez.

También puedes aprovechar el momento de la ducha.

¿Cada cuánto tiempo tengo que vaciarla?

Depende de tu cantidad de sangrado y de tus preferencias personales. Al menos dos veces al día.

La media de sangre menstrual que tenemos cada mes está alrededor de los 90 ml. La copa menstrual tiene una capacidad que ronda los 30 ml. Aguantarás bastante sin vaciarla incluso en los días fuertes de regla.

¿Cómo conservar la copa menstrual?

Después de cada ciclo has de volver a hervirla y guardarla en una bolsa preferentemente de tela (que suele incluir al comprarla). Si se amarillea un poco con el uso, puedes dejarla un par de horas sumergida en agua oxigenada.

Todas las copas tienen unos agujeritos para airearse que pueden acumular algo de suciedad. Normalmente se limpian bien colocándolas bajo el chorro del grifo. También puedes utilizar un cepillo de dientes o similar sólo para eso.

¡Alcemos nuestras copas y brindemos por nuestra naturaleza cíclica!

Cuéntanos tu experiencia. Si es tu primera vez y te ha sido útil esta guía puedes recomendarla a tus amigas. Por su puesto, si tiene algún truco que no hemos mencionado, pues todas te agradeceremos que lo compartas. Cuenta, cuenta….

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2 Comentarios

  1. Hola, me ha parecido muy interesante el artículo. Para mi la copa menstrual es la gran desconocida. Gracias por compartir tu experencia 🙂

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