Revolución sexual de las madres. Queremos sexo y no nos dejan

una revolución sexual. Una revolución sexual de madres.  Y es que la cosa está difícil, señoras. Es deseo sexual parece ser el problema sexual más frecuentemente consultado. Puntualizo: el bajo deseo sexual femenino. Es decir, parece que si de algo seguimos careciendo las mujeres es de deseo. Y la pregunta que les hago es….¿Nos extraña? Realmente cuando una mujer acude a consulta y el motivo de consulta es el bajo deseo sexual, mi primer pensamiento es siemrpe: Jolin! Un caso difícil. Y es que es mucho más fácil resolver un vaginismo, o conseguir tener orgasmos que conseguir tener deseo. Y ya las que son un hueso duro de roer, de verdad, son las madres. Sí amiga, las de mi calaña. Quizás las de tú calaña, también. Porque no hay tema más interesante a la par que complicado que abordar la sexualidad en el postparto y la maternidad. 

No es que las madres no queramos tener sexo! Que va! Queremos sexo, pero no nos dejan!
Voy a poner un ejemplo, donde me vais a entender facilmente. (Eso espero) Mujer de 37 años, madre de dos hij@s, que trabaja fuera de casa. Ponte que es emprendedora, o no, que trabaja por cuenta ajena. Ponte en un hospital, un bar, un despacho, etc… Puede ser un trabajo cualificado, o no. Me da igual! Y trabaja de lunes a viernes, por las mañanas, y también algunas tardes (porque no), y algunos sábados ( ¿quién da más?.)Además es la que se encarga de la mayor parte del trabajo en casa. Eso significa:  planificar y hacer las comidas, preparar lla ropa de los niños, poner lavadoras, hacer las camas, ayudar a los deberes, etc…., etc… etc… Porque seamos sinceras, esto sigue siendo así en la mayoría de hogares. A pesar de que algunas, tienen parejas que colaboran en todas estas tareas. Todavía estamos lejos de la verdadera equidad y reparto equitativo de tareas domésticas. Como yo digo, a veces no es tanto el hacer como el pensar y planificar. Porque hacer la comida es fácil, si tienes la nevera llena. Porque vestir a los niños es fácil, si te han dejado la ropa preparada. Pero pensar…pensar….PENSAR!! Este es el kit de la cuestión. Sé que estás asintiendo con la cabeza y que me entiendes perfectamente!!!

¿Y qué tiene que ver esto con el deseo?

Para explicarlo…rápdio. Habéis visto en alguna ocasión un video donde un profesor pone en un bote de cristal, primero unas bolas, parece que está lleno, pero todavía en los huecos caben semillas. Parece que está lleno, pero todavía en los espacios cabe arena. Y cuando parece que está del todo lleno, todavía cabe agua. Pues la mente es algo parecido. Podemos meter y meter cosas,… pero alguna de estas cosas tienen que ver con la erótica, las fantasías, en definitiva el sexo. Si llenamos la cabeza de todos los quehaceres y preocupaciones, pero no le damos este espacio al sexo. No podremos tener deseo. O dejamos hueco en nuestra mente para la sexualidad, no nunca puede haber deseo. ¿Me explico? En cambio, pensemos en la mente de un hombre. A parte de su trabajo y preocupaciones los hombres siempre tienen algo de espacio para fantasear, o simplemente, para mirar con deseo esa marquesina del autobús donde sale la Pataky en sujetador. Así que señores y señoras, no es que no queramos sexo. Es que así, de este modo, es imposible. No nos dejan. No podemos.  Esto debe ser una revolución. Una revolución de las mujeres y madres. Dejemos de asumir que la culpa de no tener deseo es nuestro. La culpa no es nuestra, la culpa es de esta sociedad que está hipersexuada pero no para nosotras. Para nosotras todavía sólo queda trabajo doméstico y cuidados.  Mientras entonamos el “Mea culpa”, porque tenemos muy grabado a fuego que la falta de deseo es algo muy “normal” en la mujer. Así que me acuerdo de una pareja que acudió a mi para que ella tuviera más deseo sexual. (entre muchas, y como muchas). Y lo primero que me dijo él fue: “Venimos de otro sexólogo, pero en vez de arreglar el problema de mi mujer, me mandó a fregar los platos”. Basta ya! Alcemos las voces, por favor. Así no se puede. Así no! No podemos tener una sexualidad plena y satisfactoria si no se nos valora (nos valoramos), si no exigimos conciliación, exigimos reparto de tareas. Un reparto real, no de yo lo pienso todo, y tu ya si eso sacas la basura, y vistes a los niños con la ropa que te he dejado preparada.  Noooo! Así que señores, el problema no es nuestro. NO ESTAMOS ENFERMAS. Pero en cambio, estamos muy cansadas, y un pelín cabreadas. Porque sobre nosotras recae todo el peso de la crianza, el peso de la conciliación, y de los cuidados. Y encima la culpa por no desear. Porque somos algo así como “defectuosas”. Esta debe ser una revolución sexual. Revolución de madres que quieren tener una vida sexual plena, pero no nos dejan!! Espero tus comentarios y opiniones, amiga!    ]]>

3 Comentarios

    Muy acertado como siempre tu articulo, y cierto sin dudarlo. Me encantan todas tus publicaciones, porque con un tono desenfadado, divertido y muy cercano, informas aconsejas y mueves mentes. ?

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    Estoy en esa situación y mi, por desgracia, conclusión después de varios años dándole vueltas es que no tiene arreglo. Gran parte de mis amigas se han divorciado algunos años después de tener niños porque les resulta muy difícil asumir esa situación y el hombre es incapaz de entenderlo. Vamos, que no conozco a nadie que haya conseguido arreglarlo… o te aguantas o te divorcias, vamos. Si alguien tiene una solución que funcione que me la diga por favor.

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