Es inevitable. Estás embarazada y todos te felicitan y te preguntan el sexo del bebé. También tú piensas en ello cada vez que sientes la vida crecer en tu vientre. El género es la primera distinción que hacemos en una persona. Y a partir de ahí las expectativas serán diferentes. Vivimos además en una sociedad patriarcal, con lo cual unos saldrán mejor parados que otras, en la mayoría de las ocasiones.

El profesional sanitario apoya la sonda del ecógrafo en nuestra barriga y todos miramos la pantalla buscando lo que hay entre los muslos del bebé.

¿Niño o niña? Parece una cuestión sencilla. Clítoris o pene. Rosa o azul. Pantalón o falda.

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Pero resulta que no, que no es tan sencillo. Y es importante que lo sepas.

Sexo se escribe con X… y más letras

El sexo del embrión queda determinado en el momento de la fecundación. Normalmente, cada célula en el cuerpo humano tiene 23 pares de cromosomas (46 cromosomas en total), de los cuales la mitad provienen de la madre y la otra mitad del padre.

Dos de los cromosomas, el X y el Y, determinan el sexo del bebé y se denominan cromosomas sexuales.

  • Las mujeres tienen 2 cromosomas X.
  • Los hombres tienen un cromosoma X y uno Y.

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El óvulo aporta un cromosoma X, mientras que el espermatozoide puede contribuir con un cromosoma X o con un cromosoma Y. Es el cromosoma del padre el que determina el sexo del bebé. Si el resultado es 46XX el genotipo será hembra y si es 46XY, macho. La expresión de dicho genotipo (genes) dará lugar a un fenotipo (caracteres propios, incluyendo los genitales) diferente, estando condicionado además por el ambiente.

Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero…

En el origen somos… ni lo uno ni lo otro

Aunque desde que vieras las dos rayitas en el test de embarazo creas que dentro de ti hay un Pepe o una Pepa, lo cierto es que durante las primeras siete semanas el sexo del embrión está indeferenciado. Sí, como el de los ángeles. Al principio no podríamos distinguirlo ni con la ayuda de un microscopio.

Esquemáticamente los genitales están así:

Moore KL, Persaud TVN : Embriología clínica. México : McGraw-Hill Interamericana Editores, 1999

 

Después, poco a poco, se irán diferenciando.

Doménech Mateu JM : Development of the genital tract. En: Textbook of intersexual states. Martínez Mora J., ed. Barcelona: Ediciones Doyma, 1994: 39-59

 

No todas/os copiamos “al pie de la letra”

La naturaleza a veces se vuelve creativa y sale de lo convencional.

Puede haber variantes en el proceso de fecundación y que se den cariotipos del tipo 47XXY, 47XYY, 45X, 47XXX. Dichos cariotipos se pueden expresar con genitales y fenotipos más o menos diferenciados. Estas alteraciones no siempre se detectan al nacer y puede ser complicado asignar un sexo determinado.

Además, durante el proceso de diferenciación sexual e independientemente de los cromosomas que haya, puede haber alteraciones en las hormonas que intervienen y el fenotipo puede expresarse de manera diferente a la habitual. Frecuentemente se dan estados intersexuales.

Sexo biológico e identidad sexual

Lo más importante de todo. Siento decepcionarte pero NADIE podrá desvelarte si tu bebé será niña o niño.

Ningún profesional médico, ginecólogo, matrona, ni tú misma al coger a tu bebé en brazos.

Porque sólo tu bebé lo sabe. Y realmente es algo que irá descubriendo y evolucionando en su interior con el tiempo.

Porque nuestra identidad sexual está EN NUESTRO CEREBRO. Nos sentimos mujeres, hombres e incluso a veces algo diferente.

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Celebrar la vida. Respetar las diferencias.

En Estados Unidos se han puesto de moda las “gender reveal party”, fiestas en las que se desvela el sexo del bebé. La idea es divertida y como reclamo al consumismo no tiene desperdicio.

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Como ya tenemos hamburguesas, halloween y Santa Claus, seguramente acabaremos viéndolas por aquí.

Como madres y padres, sois libres de decidir la manera en que acogéis el conocimento del sexo de vuestro bebé. Pero quisiera lanzar una advertencia ante el momento en que adoptamos actitudes diferentes por el hecho de que nos digan si es “niño” o “niña”.

  1. Nos apoyamos en la idea erróna de que la identidad de género está determinada por nuestros genitales
  2. Reforzamos un binarismo extremo entre hombre y mujer, sin contar con todo el rango de posibilidades intermedias
  3. Introducimos estereotipos de género en individuos que aún no han nacido

El embarazo es un gran momento para celebrar y sentirnos felices. Celebremos la vida, la unión con nuestra pareja si la hay, los cambios de nuestro cuerpo…

Celebremos el sexo de nuestro bebé cuando sea algo que pueda sentir por sí mismo.

“El bebé verde. Infancia, transexualidad y héroes del pop”. Roberta Marrero. (Libro PRECIOSO y muy recomendable)

 

 

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Soy una mujer de 33 años, nacida en Jaén pero con "la patria en los zapatos". Soy Matrona desde 2015, aunque la salud femenina y sexualidad de la mujer se colaron mucho antes en mi lista de intereses. Trabajé durante varios años en una ONG que ofrecía apoyo social e información a mujeres que ejercen la prostitución. Actualmente ejerzo como matrona en el sector público con contratos temporales y además trabajo asistiendo partos en casa, que sin duda es la cosa más hermosa e interesante a la que me he dedicado nunca.

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