En este primer artículo de colaboración con Ginesex me gustaría empezar por el principio por lo más teórico para partir de la base de qué es eso del género, del sexo y de la socialización diferenciada por género.

Cuando hablamos de sexo y género no hablamos de lo mismo, aunque coloquialmente se utilice de forma similar.

El sexo biológico son los genitales, los órganos sexuales externos que al nacer clasifican a los seres humanos en masculino o en femenino. Esto que parece tan simple y que para nada nos cuestionamos no es tan sencillo, no es tan sólo un binarismo. La naturaleza humana es más compleja y existen otras realidades no binarias y variadas conocidas como intersexualidad,..

Al nacer nos miran entre las piernas, ven si tenemos vulva o si tenemos pene y ese “es niño” o ese “es niña” te condiciona para toda tu vida.

¿Por qué te condiciona?

Porque nuestra cultura patriarcal tiene una cantidad de expectativas, actuaciones, comportamientos, valores, sentimientos y pensamientos que se te asignan y esperan que reproduzcas en función de lo que hay entre tus piernas.

Si eres niña o si eres niño, de forma mecanizada y automática por todos los agentes socializadores (familia, escuela, medios de comunicación…) se te trata y se te educa de forma distinta y esperando por tanto resultados y comportamientos diferentes.

Este proceso de aprendizaje en el que se interiorizan las expectativas sociales, de ese rol esperado, del camino a realizar, de encorsetamiento, es lo que conocemos como socialización de género.

Este género determina gran parte del desarrollo de la vida de las personas. Hay un control social sobre lo que se espera de una persona u otra. Todavía a día de hoy se oyen comentarios del tipo:

  • “eso son cosas de chicas”.
  • “pareces una nenaza”
  • “los chicos no lloran”.
  • “marimacho”
  • “histérica”.
  • “compórtate como una señorita”.
  • “ese juguete es de niños”
  • “eres un campeón”
  • “pareces una mujercita de tu casa”

Estos comentarios escuchados desde la infancia van impregnando el desarrollo, la conciencia y por tanto el comportamiento del niño o de la niña.

El género es independiente del sexo

En nuestra socialización diferenciada la construcción del género masculino y femenino marca la diferencia social y por tanto una desigualdad entre hombres y mujeres con sus terribles consecuencias. El hombre se coloca en una posición privilegiada por encima del rol que ejercen las mujeres, se limitan los derechos, las capacidades ocasionando por tanto una discriminación para hombres pero mucho más opresiva y violenta para las mujeres.

Distinta vara de medir

Existe un juicio social, unos estereotipos que tachan y valoran de forma distinta a un hecho realizado por un hombre a un hecho realizado por una mujer.

En muchísimas ocasiones ese rol esperado, ese departamento binario no coincide con el concepto o pensamiento que cada persona tiene de sí misma. Las expectativas de género marcan violentamente dos posicionamientos opuestos estancos donde o es blanco o es negro. Esto es claramente doloroso ya que existen una gama de colores donde las personas pueden transitar en función de su ciclo vital.

El feminismo rompe y hace visible estos bloques diferenciadores y opresivos.

El género está entre las orejas y no entre las piernas (Chaz Bono)

Puedes ampliar información relacionada:

  • El género como construcción social:

  • Estereotipos de género: Aquí

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